Voces de Expertos
por
Samuel Treviño Mora
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Síndrome metabólico: la pandemia silenciosa
30
de
August
de
2025
NUESTRAS REDES SOCIALES
https://doi.org/10.60647/0swe-ar91

Resumen

El síndrome metabólico (SMet) es un conjunto de manifestaciones clínicas que generan un severo problema de salud que cuando ocurren simultáneamente aumentan el riesgo de enfermedades del corazón, diabetes y accidentes cerebrovasculares. Las manifestaciones clínicas incluyen a) tener demasiada grasa alrededor de la cintura, b) niveles altos de triglicéridos en sangre, c) niveles bajos del colesterol "bueno" (HDL), d) presión arterial alta y e) hiperglicemia en ayunas o posprandial (después de ingerir alimentos). Para diagnosticar SMet, el individuo debe presentar tres o más de estos factores. Es importante identificar y manejar el SMet porque puede llevar a desarrollar enfermedades crónico-degenerativas como: fallo renal, cardiaco, hígado graso, cirrosis hepática, accidentes cardiovasculares y cerebrovasculares, entre otros. Cambios en el estilo de vida, como comer saludablemente, hacer ejercicio regularmente y dejar de fumar, son fundamentales para prevenir y tratar esta condición. En algunos casos, también se pueden necesitar medicamentos para controlar la presión arterial, el colesterol o triglicéridos y la glucosa en la sangre. Comprender el síndrome metabólico y sus componentes es el primer paso para tomar medidas que mejoren la salud general y reduzcan el riesgo de complicaciones graves.

Palabras Cclave: Síndrome metabólico, Riesgo cardiovascular, Salud metabólica.

Introducción

En el mundo como en México, 3 - 5 de cada 10 adultos y 2 - 4 de cada 10 infantes cursan con SMet. La epidemiología del SMet se caracteriza por una compleja interacción entre factores genéticos, ambientales y de estilo de vida. Estos factores, aunque parezcan independientes, en realidad están interconectados y pueden conspirar contra nuestra salud. En esencia, el SMet no es una enfermedad en sí misma, sino más bien un conjunto de señales que nos alertan sobre un mayor riesgo de desarrollar problemas de salud graves, principalmente enfermedades del corazón, renales, diabetes tipo 2 y accidentes cerebrovasculares (National Cholesterol Education Program, 2002; Alberti et al., 2005; Grundy et al., 2004).

Para entenderlo de manera sencilla, los médicos suelen realizar este diagnóstico a partir de cinco marcadores clave. Estos marcadores son como luces de advertencia de nuestro cuerpo: una acumulación excesiva de grasa alrededor de la cintura, niveles elevados de ciertas grasas llamadas triglicéridos en la sangre, niveles bajos del colesterol que se considera "bueno" o HDL, una presión arterial que se mantiene demasiado alta y niveles de azúcar en la sangre que, en ayunas, superan lo saludable. Cuando una persona presenta tres o más de estos cinco factores, se considera que tiene síndrome metabólico (National Cholesterol Education Program, 2002; Expert Panel on Detection, Evaluation, and Treatment of High Blood Cholesterol in Adults, 2001; Saklayen, 2018).

La importancia de comprender el SMet radica en su creciente prevalencia y en las serias consecuencias para la salud que puede acarrear. En México, al igual que en muchos otros países, los cambios en los estilos de vida, incluyendo dietas ricas en alimentos procesados y bajos en fibra, así como la disminución de la actividad física, han contribuido al aumento de esta condición (Fig. 1). Reconocer el SMet a tiempo permite implementar estrategias preventivas y terapéuticas que pueden marcar una diferencia significativa en la salud a largo plazo (Saklayen, 2018; Aguilar et al., 2015).

Figura 1. Prevalencia de SMet por entidad federativa. Datos estimados con base en la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2022.

Este artículo tiene como objetivo ofrecer una visión clara y sencilla del SMet, explicando qué es, cuáles son sus componentes principales y por qué es crucial prestarle atención. Evitaremos el uso de términos técnicos complejos para que la información sea accesible a cualquier persona interesada en comprender mejor su salud metabólica y la de sus seres queridos. Al final, esperamos que esta lectura proporcione una base sólida para entender la importancia de adoptar hábitos de vida saludables como la mejor estrategia para prevenir y manejar el SMet (Ford et al., 2008; Campos-Nonato et al., 2023).

Componentes clave del Síndrome Metabólico

Para diagnosticar el SMet, los profesionales de la salud evalúan la presencia de cinco componentes principales. Si una persona presenta tres o más de estos componentes, se considera que cumple con los criterios para el diagnóstico. A continuación, describiremos cada uno de estos componentes de manera sencilla (Fig. 2):

1. Grasa abdominal excesiva (obesidad central): Este componente se refiere a la acumulación de grasa alrededor de la cintura. No se trata solo del peso total, sino de dónde se localiza la grasa. La grasa que se acumula en la zona abdominal, también conocida como grasa visceral, es particularmente dañina porque libera sustancias que pueden contribuir a los otros problemas metabólicos. La medida utilizada para evaluar este componente es la circunferencia de la cintura. Los valores que generalmente se consideran como indicativos de riesgo son una circunferencia de cintura igual o mayor a 94 centímetros en hombres y 80 centímetros en mujeres. Es importante mencionar que estos valores pueden variar ligeramente según la etnia y las recomendaciones específicas de cada región. Generalmente, los estados con poblaciones rurales y estilos de vida más tradicionales tienden a mostrar prevalencias más bajas (Campos-Nonato et al., 2023).

2. Niveles elevados de triglicéridos: Los triglicéridos son un tipo de grasa que se encuentra en la sangre. Cuando comemos, el cuerpo convierte las calorías que no necesitamos de inmediato en triglicéridos, que se almacenan en las células grasas o adipocitos. Niveles altos de triglicéridos pueden contribuir al endurecimiento de las arterias y aumentar el riesgo de enfermedades del corazón. Un nivel de triglicéridos igual o superior a 150 mg/dL se considera elevado. También se incluye en este criterio a las personas que están tomando medicamentos para reducir sus niveles de triglicéridos (National Cholesterol Education Program, 2002; Expert Panel on Detection, Evaluation, and Treatment of High Blood Cholesterol in Adults, 2001).

3. Niveles bajos de colesterol HDL: El colesterol HDL a menudo se conoce como colesterol "bueno" porque ayuda a eliminar el colesterol LDL ("malo") de las arterias. Niveles bajos de HDL se asocian con un mayor riesgo de enfermedades del corazón. Los valores que se consideran bajos son menos de 40 mg/dL en hombres y menos de 50 mg/dL en mujeres. Al igual que con los triglicéridos, también se considera este criterio si la persona está tomando medicamentos para aumentar sus niveles de colesterol HDL (National Cholesterol Education Program, 2002; Expert Panel on Detection, Evaluation, and Treatment of High Blood Cholesterol in Adults, 2001).

4. Presión arterial elevada: La presión arterial es la fuerza con la que la sangre empuja contra las paredes de las arterias. Cuando esta presión es consistentemente demasiado alta, puede dañar los vasos sanguíneos y aumentar el riesgo de enfermedades del corazón, accidentes cerebrovasculares y problemas renales. Una presión arterial sistólica (presión “superior o alta”) igual o mayor a 130 mmHg o una presión arterial diastólica (presión “inferior o baja”) igual o mayor a 85 mmHg se consideran elevadas y son un criterio diagnóstico para el SMet. También se incluye a las personas con hipertensión arterial que están tomando medicamentos para controlar su presión (Campos-Nonato et al., 2023b).

5. Niveles elevados de glucosa en ayunas: La glucosa es el azúcar principal que se encuentra en la sangre y es la principal fuente de energía del cuerpo. Los niveles de glucosa en ayunas se miden después de no haber comido ni bebido nada (excepto agua) durante al menos ocho horas. Niveles elevados de glucosa en ayunas pueden ser un signo de resistencia a la insulina, una condición en la que el cuerpo no utiliza la insulina de manera eficiente, lo que puede llevar a la diabetes tipo 2. Un nivel de glucosa en ayunas igual o superior a 100 mg/dL se considera elevado. También se incluye a las personas que están tomando medicamentos para controlar sus niveles de glucosa en la sangre (Basto-Abreu et al., 2023; American Diabetes Association Professional Practice Committee, 2024).

Figura 2. Componentes Clave del Síndrome Metabólico. Tomado de la página oficial de la Federación Mexicana de Diabetes, A.C.

Consecuencias y prevención del Síndrome Metabólico

El SMet, aunque en sí mismo no sea una enfermedad única, actúa como un importante factor de riesgo para el desarrollo de condiciones de salud graves a largo plazo. La presencia de tres o más de los componentes que hemos descrito anteriormente aumenta significativamente la probabilidad de padecer enfermedades cardiovasculares, que incluyen ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares. Esto se debe a que los problemas subyacentes, como la resistencia a la insulina, la inflamación crónica y los niveles anormales de grasas en la sangre, dañan los vasos sanguíneos y dificultan la función del corazón (Hu et al., 2004; Lakka et al., 2002).

Además, el SMet está estrechamente ligado al desarrollo de la diabetes tipo 2. La resistencia a la insulina, un factor clave en muchos casos de SMet, dificulta que el cuerpo utilice la glucosa de manera efectiva, lo que con el tiempo puede llevar a niveles elevados de azúcar en la sangre y, finalmente, a la diabetes. La diabetes, a su vez, aumenta aún más el riesgo de enfermedades del corazón, daño renal, problemas de visión y otros problemas de salud (American Diabetes Association Professional Practice Committee, 2024).

Otras posibles complicaciones asociadas con el SMet incluyen un mayor riesgo de ciertos tipos de cáncer, como el cáncer de hígado y el cáncer de colon, así como problemas de hígado graso no alcohólico y apnea del sueño. En conjunto, estas consecuencias subrayan la importancia de identificar y manejar el SMet de manera proactiva (Alberti et al., 2005).

Afortunadamente, la prevención y el manejo del SMet se centran en la adopción de cambios en el estilo de vida que aborden los factores de riesgo subyacentes. Una alimentación saludable juega un papel fundamental. Esto implica consumir una dieta rica en frutas, verduras, granos integrales y proteínas magras, al mismo tiempo que se limita la ingesta de grasas saturadas y trans, colesterol, sodio y azúcares añadidos. Elegir alimentos naturales y no procesados es un paso importante hacia una mejor salud metabólica (Campos-Nonato et al., 2023a; 2023b).

La actividad física regular es otro pilar fundamental en la prevención y el manejo del síndrome metabólico. Realizar ejercicio aeróbico de intensidad moderada durante al menos 150 minutos a la semana, o ejercicio vigoroso durante al menos 75 minutos a la semana, puede ayudar a mejorar la sensibilidad a la insulina, controlar el peso, reducir la presión arterial y mejorar los niveles de colesterol y triglicéridos. Incorporar actividad física en la rutina diaria, incluso con caminatas cortas, puede marcar una diferencia significativa (Basto-Abreu et al., 2023).

Mantener un peso saludable es crucial, ya que la obesidad, especialmente la grasa abdominal, es un factor central en el síndrome metabólico. Incluso una modesta pérdida de peso, del 5 al 10% del peso corporal inicial, puede tener beneficios importantes para la salud metabólica (Basto-Abreu et al., 2023).

Dejar de fumar es otra recomendación importante, ya que el tabaquismo empeora muchos de los factores de riesgo asociados con el síndrome metabólico y aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares (Barrera-Núñez et al., 2023).

En algunos casos, además de los cambios en el estilo de vida, los profesionales de la salud pueden recomendar el uso de medicamentos para controlar la presión arterial alta, los niveles elevados de colesterol o triglicéridos, o el azúcar en la sangre. Sin embargo, es importante recordar que los cambios en el estilo de vida son la piedra angular de la prevención y el manejo a largo plazo del síndrome metabólico.

Conclusión

El SMet es un importante desafío de salud pública que afecta a un número creciente de personas en todo el mundo. Comprender sus componentes clave –la grasa abdominal excesiva, los niveles elevados de triglicéridos, los niveles bajos de colesterol HDL, la presión arterial alta y los niveles elevados de glucosa en ayunas– es el primer paso crucial para tomar medidas preventivas y terapéuticas.

Si bien el SMet aumenta significativamente el riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2, la buena noticia es que a menudo se puede prevenir y manejar eficazmente mediante la adopción de un estilo de vida saludable. Una alimentación equilibrada, la actividad física regular, el mantenimiento de un peso saludable y evitar el tabaquismo son estrategias fundamentales que pueden marcar una diferencia sustancial en la salud metabólica a largo plazo.

Es esencial que las personas tomen conciencia de los factores de riesgo asociados con el síndrome metabólico y trabajen en colaboración con sus proveedores de atención médica para evaluar su riesgo individual y desarrollar planes de acción personalizados. La detección temprana y la implementación de cambios en el estilo de vida son las herramientas más poderosas para mitigar las consecuencias negativas del SMet y promover una mejor calidad de vida de forma saludable.

REFERENCIAS

National Cholesterol Education Program (NCEP) Expert Panel on Detection, Evaluation, and Treatment of High Blood Cholesterol in Adults (Adult Treatment Panel III). (2002). Third Report of the National Cholesterol Education Program (NCEP) Expert Panel on Detection, Evaluation, and Treatment of High Blood Cholesterol in Adults (Adult Treatment Panel III) final report. Circulation, 106(25), 3143–3421.  

Alberti, K. G. M. M., Zimmet, P. Z., & Shaw, J. E. (2005). The metabolic syndrome—a new worldwide definition. The Lancet, 366(9491), 1059–1062.

Grundy, S. M., Brewer, H. B., Cleeman, J. I., Smith, S. C., Lenfant, C., & National Heart, Lung, and Blood Institute. (2004). Definition of metabolic syndrome: Report of the National Heart, Lung, and Blood Institute/American Heart Association conference on scientific issues in the definition of metabolic syndrome. Circulation, 109(3), 433–438.  

Expert Panel on Detection, Evaluation, and Treatment of High Blood Cholesterol in Adults. (2001). Executive Summary of The Third Report of The National Cholesterol Education Program (NCEP) Expert Panel on Detection, Evaluation, and Treatment of High Blood Cholesterol in Adults (Adult Treatment Panel III). JAMA, 285(19), 2486–2497.

Saklayen, M. G. (2018). The Global Epidemic of the Metabolic Syndrome. Current Diabetes Reports, 18(10), 69.  

Aguilar, M., Bhuket, T., Torres, S., Liu, B., Wong, R. J., Younossi, Z. M. (2015). Prevalence of the metabolic syndrome in the United States, 2003-2012. JAMA, 314(12), 1217–1224.

Ford, E. S., Li, C., Zhao, G., Pearson, W. S., Tsai, J., & Mokdad, A. H. (2008). Prevalence of the metabolic syndrome among US adults: findings from the third National Health and Nutrition Examination Survey. JAMA, 300(18), 2141–2145.  

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Basto-Abreu, A, López-Olmedo N, Rojas-Martínez R, Aguilar-Salinas CA, Moreno-Banda GL, Carnalla M, et al. Prevalencia de prediabetes y diabetes en México: Ensanut 2022. Salud Publica Mex. 2023;65(supl 1). https://doi.org/10.21149/14832

Campos-Nonato I, Oviedo-Solís C, Vargas-Meza J, Ramírez-Villalobos D, Medina-García C, Gómez-Álvarez E, et al. Prevalencia, tratamiento y control de la hipertensión arterial en adultos mexicanos: resultados de la Ensanut 2022. Salud Publica Mex. 2023;65(supl 1). https://doi.org/10.21149/14779.  

American Diabetes Association Professional Practice Committee. (2024). Standards of Care in Diabetes—2025. Diabetes Care, 48(Supplement_1). https://doi.org/https://doi.org/10.2337/dc25-SINT

Hu, G., Qiao, Q., Tuomilehto, J., Balkau, B., Borch-Johnsen, K., & Pyörälä, K. (2004). Prevalence of the metabolic syndrome and its relation to all-cause and cardiovascular mortality in nondiabetic European men and women. Archives of Internal Medicine, 164(10), 1066–1072.  

Lakka, H. M., Laaksonen, D. E., Lakka, T. A., Niskanen, L. K., Kumpusalo, E., Tuomilehto, J., & Salonen, J. T. (2002). The metabolic syndrome and total and cardiovascular disease mortality in middle-aged men. JAMA, 288(21), 2709–2716.  

Barrera-Núñez D, López-Olmedo N, Zavala-Arciniega L, Barrientos-Gutiérrez I, Reynales-Shigamatsu LM. Consumo de tabaco y uso de cigarro electrónico en adolescentes y adultos mexicanos. Ensanut Continua 2022. Salud Publica Mex. 2023;65 (supl 1). https://doi.org/10.21149/14830

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